Por el doctor Christian Smith, académico de la carrera de Medicina, Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar.
Es primordial vacunarse, evitar aglomeraciones y espacios cerrados, lavarse frecuentemente las manos y usar mascarilla en lugares de alto riesgo como hospitales y centros de salud.
Como cada año, el otoño e invierno traen consigo un aumento en la circulación de virus respiratorios, afectando especialmente a personas con factores de riesgo.
Desde la pandemia por SARS-CoV-2, hemos visto cambios importantes en las curvas epidemiológicas. Inicialmente, hubo una baja circulación de virus respiratorios en niños, gracias a las medidas sanitarias. Luego, en 2023, vivimos una explosión de casos de Virus Sincicial Respiratorio (VRS), con un colapso sin precedentes en los servicios pediátricos.
Desde 2024, la inmunización con Nirsevimab ha permitido reducir drásticamente los casos graves y la mortalidad por VRS. Hoy, en la semana epidemiológica 25, observamos una baja en Influenza, un ascenso lento de VRS y un predominio sostenido de Rhinovirus, que ha sido una causa importante de hospitalización, especialmente en niños asmáticos.
Contamos con vacunas eficaces contra Influenza y VRS, pero no contra Rhinovirus. Por eso, es clave mantener altas coberturas de vacunación, especialmente con Nirsevimab, para enfrentar con éxito esta temporada invernal.
El llamado es claro: vacunarse, evitar aglomeraciones y espacios cerrados, lavarse frecuentemente las manos y usar mascarilla en lugares de alto riesgo como hospitales y centros de salud.
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