viernes, noviembre 06, 2026

Crónica, ,

Sexualidad en personas mayores

Este tema suele quedar fuera de la conversación pública. No obstante, los controles de salud sexual debiesen mantenerse durante toda la vida.

Según el Censo 2024, casi el 20% de la población chilena tiene 60 años o más, un dato de un país que envejece y que plantea un cambio en torno a las necesidades de salud de esa población.

A este escenario, se suma un aumento de las notificaciones de infecciones de transmisión sexual (ITS) en este grupo etario. Entre el 2021 y 2025, la tasa de sífilis en mujeres se duplicó y los hombres también registraron un alza, alcanzando una tasa de 50,8 por cada 100 mil hombres en 2025.

Este tema suele quedar fuera de la conversación pública, ya que la sexualidad y la prevención de ITS parece alejada de la vida de los mayores. No obstante, Victoria Cancino, matrona de DKT Chile, advierten que los controles de salud sexual deben mantenerse durante toda la vida.

“El principal mito es pensar que después de cierta edad ya no existe vida sexual. Las personas mayores siguen teniendo sexualidad, pueden iniciar nuevas relaciones y buscar nuevas parejas. Lo que ocurre es que la forma de vivirla va cambiando con los años y es importante entender esos cambios sin asumir que el deseo o la intimidad simplemente desaparecen”, explica.

Con el paso de los años, tanto hombres como mujeres pueden experimentar cambios físicos, hormonales y emocionales que influyen en su vida sexual. En las mujeres, la menopausia puede producir modificaciones en la lubricación vaginal, la comodidad durante las relaciones y la respuesta sexual. En los hombres, pueden presentarse cambios en la erección, la excitación y los tiempos de respuesta.

Sin embargo, estas transformaciones no significan necesariamente el fin de una vida sexual satisfactoria. La comunicación con la pareja, la adaptación a nuevas necesidades y la orientación profesional pueden contribuir a mantener el bienestar sexual.

En este contexto, la prevención de infecciones de transmisión sexual continúa siendo relevante. Por ello, el uso de preservativo, realizar exámenes cuando correspondan y la comunicación sobre salud sexual con nuevas parejas siguen siendo medidas importantes.

Los controles de salud sexual se asocian con la etapa reproductiva, pero la atención profesional también permite abordar molestias físicas, cambios hormonales, dificultades en las relaciones sexuales y dudas sobre prevención de ITS.

En un país donde prácticamente una de cada cinco personas tiene 60 años o más, hay que incorporar la salud sexual al debate sobre envejecimiento saludable, porque este aspecto no tiene fecha de vencimiento y hablar de ello es una forma de promover una mejor calidad de vida.

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