Crónica,

Los riesgos de apurar una cirugía estética

En Chile, se realizan cerca de 15 mil intervenciones de este tipo al año.  

Aunque no existe una estadística pública que permita determinar cuánto aumentan las consultas de personas interesadas en realizarse una cirugía estética para estar recuperadas antes del verano, especialistas nacionales han descrito un incremento durante los meses de primavera, especialmente por procedimientos mamarios, liposucciones, abdominoplastias y rinoplastias.

Sin embargo, operarse en una fecha determinada no garantiza la recuperación completa antes de las vacaciones.

Para el cirujano plástico Brian Frick, el primer paso es precisar qué espera realmente cada paciente.

“No es lo mismo querer estar recuperada para hacer una vida relativamente normal que querer estar en bikini, hacer deporte o irse de vacaciones a la playa. Cada cirugía tiene sus tiempos y, además, cada paciente se recupera de manera diferente”, explica.

Antes de programar una intervención también se debe evaluar el estado de salud de la persona, el tipo de procedimiento, la posibilidad de guardar reposo, asistir a los controles y respetar las indicaciones médicas durante las semanas siguientes.

Después de una cirugía mamaria, por ejemplo, muchas pacientes pueden retomar sus actividades cotidianas mientras la inflamación continúa disminuyendo y la forma de la mama sigue evolucionando durante los meses posteriores.

En procedimientos como la liposucción o la lipoabdominoplastia, el proceso puede ser más prolongado. Durante las primeras semanas existe edema, puede ser necesario utilizar prendas de compresión y la actividad física debe reiniciarse gradualmente. Aunque al cabo de un mes el paciente puede observar avances importantes, todavía puede existir inflamación y el contorno continúa definiéndose.

“Una cosa es estar recuperado y otra muy distinta es tener el resultado definitivo”, señala el especialista.

Esta diferencia cobra especial importancia cuando la cirugía se planifica pensando en las fiestas de fin de año, un viaje o el comienzo de las vacaciones. Establecer expectativas realistas permite evitar frustraciones y, sobre todo, decisiones que puedan interferir con la recuperación.

El doctor Frick aclara que someterse a una cirugía durante los meses de calor es posible, pero exige adaptar las actividades propias del verano al postoperatorio. Las cicatrices recientes deben protegerse de la radiación solar para evitar alteraciones en su pigmentación. Además, mientras existan heridas que no hayan cicatrizado completamente, no se recomienda ingresar al mar, piscinas o jacuzzis.

El regreso al ejercicio también depende de la intervención realizada y debe ser progresivo. A ello se suman los viajes, especialmente los vuelos largos, debido al riesgo de trombosis durante el periodo postoperatorio.

El especialista advierte que no es una buena idea operarse y a los pocos días tomar un avión para irse de vacaciones. La planificación, por lo tanto, no debe considerar únicamente la fecha de la intervención, sino todo el periodo posterior y la posibilidad real de cumplir las indicaciones médicas.

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