Crónica

Cómo identificar señales de riesgo de suicidio

Cambios de ánimo persistentes, aislamiento social, pérdida de interés, irritabilidad, autolesiones o la verbalización de ideas de muerte, son algunos signos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada 40 segundos una persona fallece por suicidio, sumando más de 700 mil muertes anuales. En Latinoamérica, Chile se encuentra entre los países con mayores tasas, registrando un promedio cercano a 10.3 muertes por cada 100 mil habitantes en la última década, con un fuerte impacto en las regiones del centro y sur del país.

Las cifras muestran que se trata de un desafío urgente para la salud pública. Por eso, cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que este 2025 invita a reflexionar bajo el lema «Trabajar juntos para prevenir el suicidio».

«En Chile, los problemas de salud mental afectan a cerca de dos de cada diez personas y el suicidio se ha transformado en una expresión extrema de este sufrimiento. Lo preocupante es que la mayoría de los casos son prevenibles si logramos identificar a tiempo los factores de riesgo y activar redes de protección», señala el doctor Gustavo Molina, médico especialista en Psiquiatría de Los Carrera Interclinica.

El profesional explica que los suicidios están dentro de las posibilidades sintomáticas de las enfermedades mentales de base. Se presenta como una expresión subsecuente y máxima a momentos de angustia previos, ansiedad, pérdidas o duelo, experiencias traumáticas, entre otras.

Es muy importante que el entorno esté atento a señales de alerta, como cambios de ánimo persistentes, aislamiento social, pérdida de interés, irritabilidad, autolesiones o la verbalización de ideas de muerte.

Por su parte, entidades como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) han advertido que, en la región, los adolescentes y jóvenes presentan una vulnerabilidad creciente frente a conductas suicidas.

«La prevención es posible y requiere un enfoque comunitario: fortalecer las redes de apoyo, promover el acceso oportuno a servicios de salud y reducir los estigmas que impiden hablar abiertamente de esta problemática», sostiene el especialista.

Qué hacer

Además de detectar riesgos, existen medidas concretas para generar protección, como mantener vínculos familiares y sociales, ofrecer acompañamiento terapéutico, restringir el acceso a medios peligrosos como armas o medicamentos y fomentar prácticas de bienestar físico y emocional.

El doctor Nicolás Bastian, médico especialista en salud mental de Tarapacá Interclínica,  destaca el valor de la telemedicina como un recurso accesible y seguro. «Muchas personas que sufren síntomas depresivos tienen dificultades para desplazarse o pedir ayuda en persona. La atención a distancia se ha convertido en un canal clave para iniciar un proceso terapéutico, evaluar riesgos y acompañar a los pacientes desde un espacio donde se sienten más cómodos y seguros», recalca.

Respecto al momento adecuado para buscar ayuda, el especialista indica que no se debe esperar a que la situación llegue a un punto crítico. Es recomendable consultar cuando se percibe tristeza persistente, crisis de ansiedad, pánico, irritabilidad extrema o conductas de autoagresión. En muchas ocasiones, los cercanos notan cambios en la persona afectada, como la falta de sueño, inapetencia, dificultades para concentrarse o un marcado aislamiento social.

Finalmente, los especialistas insisten en que el suicidio debe ser abordado como un problema de salud pública y no como un asunto individual. La prevención requiere esfuerzos conjuntos entre el sistema de salud, las comunidades, las familias y los entornos cercanos. Hablar del tema sin tabúes, promover el acceso oportuno a la atención y fortalecer las redes de apoyo son acciones que pueden marcar la diferencia.