Opinión

Día Mundial del Cerebro

Por Alberto Vargas, neurólogo de Cordillera Interclínica.

En Chile, hablar de los accidentes cerebrovasculares (ACV) ha tomado relevancia porque se trata de una de las principales causas de muerte, así como de secuelas graves. Prevenir y reconocer los síntomas puede salvar vidas y cambiar futuros.

Según datos de Interclínica, las atenciones por ACV crecieron un 22% el año pasado. Del total de casos registrados, un 51,3% correspondió a mujeres y un 48,7% a hombres.

No existe un único culpable detrás del aumento de los ACV, pero sí múltiples factores que se combinan de forma silenciosa: el envejecimiento de la población, el alza de enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes y obesidad, y el impacto de la pandemia, que no solo generó un estado inflamatorio por el Covid-19, sino que también llevó a muchas personas a postergar sus controles médicos.

A esto se suman el estrés crónico, el consumo de tabaco, alcohol, drogas y la contaminación ambiental. Todos son factores que, junto con la falta de diagnóstico y tratamiento oportuno, siguen elevando el riesgo de sufrir un ACV.

Entonces, la clave para cuidar nuestro bienestar es adoptar un estilo de vida saludable, con controles médicos regulares, alimentación equilibrada, actividad física y evitando el consumo de sustancias tóxicas como el tabaco y el alcohol.

Sin embargo, también es fundamental reconocer las señales de alerta de un ACV y actuar con rapidez ante la dificultad para hablar, debilidad en brazos o piernas, asimetría en el rostro o vértigo repentino, que son señales de urgencia. Si aparecen, hay que acudir de inmediato a un servicio de urgencias, ya que esto puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Este 22 de julio, Día del Cerebro, el llamado es a que la conciencia se transforme en acción. El mejor homenaje que podemos hacer a nuestro cerebro es cuidarlo cada día. Porque cada segundo cuenta y cada hábito también.