Evitar correr en el borde de la piscina, comprobar siempre la profundidad antes de lanzarse al agua, el uso de calzado antideslizante en áreas húmedas e ingresar y salir por escalera o barandas son algunas de las medidas para evitar accidentes.
Llegaron las altas temperaturas y con ellas la temporada de piscinas, que si bien están pensadas para relajarse y disfrutar, muchas veces hacen pasar un mal rato cuando no se toman las medidas para evitar accidentes.
Y es que las superficies húmedas, los movimientos bruscos, los saltos mal ejecutados y la falta de supervisión elevan el riesgo de heridas, que pueden resultar graves.
En este sentido, Ignacio Ortigosa, médico de la Clínica CRL, señala que son frecuentes las lesiones que se producen fuera de la piscina, como esguinces de tobillo y muñeca por resbalones en superficies mojadas; las contusiones en extremidades por caídas de bajo a mediano impacto; fracturas de muñeca, tobillo y clavícula al caer sobre superficies duras; luxaciones especialmente de hombro y rótula, por movimientos bruscos o impactos directos en superficies resbaladizas e inestables.
A eso se suman traumatismos craneales tras golpes contra bordes o el piso y lesiones cervicales en caídas de mayor energía. En tanto, dentro de la piscina, se producen traumatismos cervicales y medulares al lanzarse en zonas poco profundas o golpear el fondo, fracturas y contusiones al chocar con paredes internas, luxación de hombro por zambullidas mal ejecutadas o maniobras bruscas bajo el agua.
El doctor Ortigosa subraya que la natación, aunque de bajo impacto, es altamente repetitiva, lo que genera lesiones por uso crónico en articulaciones clave. “La lesión más característica en el ámbito deportivo acuático es el Síndrome de Pinzamiento Subacromial, comúnmente conocido como el Hombro del Nadador. Esta condición resulta de la inflamación y el pinzamiento de los tendones del manguito rotador, debido a la inmensa cantidad de brazadas que se realizan a lo largo de los entrenamientos (sobreuso). Una técnica deficiente es el principal precursor del Hombro del Nadador. Es vital revisar la brazada para evitar el estrés excesivo en el manguito rotador”, indica el profesional.
Prevención
Para evitar este tipo de acontecimientos se recomienda:
-Evitar correr en el borde de la piscina.
-Comprobar siempre la profundidad antes de lanzarse al agua.
-Usar calzado antideslizante en áreas húmedas.
-Ingresar y salir por zonas seguras, escalera o barandas.
-No realizar piruetas, clavados ni saltos en zonas que no estén habilitadas.
-Idealmente, efectuar calentamiento y estiramientos de los principales grupos musculares previo a iniciar la actividad acuática y respetar los tiempos de descanso para evitar fatiga muscular lo que predispone a lesiones.
La recuperación de estas lesiones, dependerá de la severidad de la lesión y la rapidez con la que se consulte al especialista.
En el caso de golpes, contusiones y esguinces leves, la recuperación es de 1 a 3 semanas. El apoyo de fisioterapia para esguinces moderados o dolor persistente puede dar resultados entre 3 a 6 semanas, mientras que para esguinces severos la recuperación puede ser de entre 2 a 3 meses, extendiéndose a seis en casos mayores con intervención kinésica y fisioterapéutica y en algunas casos específicos resolución quirúrgica.
En cuanto a fracturas simples y complejas, la recuperación puede durar entre 2 a 12 meses, mientras que los traumatismos cervicales o golpes en la cabeza “requieren evaluación inmediata; si hay mareos, visión borrosa o debilidad, se necesita seguimiento especializado”, explica el doctor Ortigosa.
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