Actualmente, cada vez más hombres consideran esta opción para asumir un rol activo en la planificación familiar. Además, su efectividad supera el 99%.
Aún hay que derribar mitos y prejuicios respecto a la vasectomía; una opción segura y accesible, que resalta el papel de los hombres en la construcción de familias planificadas.
Uno de los principales obstáculos sigue siendo el cultural. «En nuestra sociedad existe cierta resistencia a consultar por temas reproductivos o sexuales. Muchos hombres asocian la vasectomía con pérdida de virilidad o con un cambio en su desempeño sexual, lo que es completamente falso», comenta Fernando Guerra, urólogo de Los Carrera Interclínica.
A diferencia de otros métodos, como los preservativos o las píldoras hormonales, la vasectomía no altera la función sexual ni hormonal.
El procedimiento consiste en cortar o bloquear los conductos deferentes -los que transportan los espermatozoides desde los testículos hasta la uretra-, impidiendo así la fecundación. Se realiza con anestesia local y generalmente permite retomar las actividades cotidianas en pocos días.
“Su efectividad supera el 99% y el riesgo de complicaciones es mínimo», explica el doctor.
Actualmente, cada vez más hombres consideran esta opción no solo como un cierre de su etapa de paternidad, sino también como una decisión consciente dentro de su proyecto de vida, buscando asumir de manera activa la planificación familiar.
«Muchos lo hacen como un gesto de corresponsabilidad dentro de la pareja, una forma de asumir que el control de la natalidad debe ser un asunto compartido. Y también hay un número creciente de hombres jóvenes, incluso sin hijos, que optan por ella como una decisión personal y definitiva», indica el especialista.
Decisión informada
El doctor German Fredes, urólogo de San José Interclínica, enfatiza que cada paciente debe comprender que la vasectomía se trata de un procedimiento permanente. Aunque la reversión es posible, no siempre garantiza el éxito.
“Por eso cada hombre debe analizarlo con tranquilidad, reflexionando sobre cómo encaja en su vida y en sus proyectos futuros», recalca.
Fredes subraya que la vasectomía no afecta la eyaculación, el deseo sexual ni la producción de testosterona. «El cambio más visible es psicológico. El hombre siente tranquilidad al no preocuparse por un embarazo no planificado, lo que incluso puede fortalecer la vida sexual en la pareja», añade.
Las parejas jóvenes consultan antes, evalúan opciones y conversan sobre planificación familiar a largo plazo. «Las nuevas generaciones tienen un enfoque más dialogante. Piensan en la salud sexual como un tema conjunto, no como una responsabilidad exclusiva de la mujer», señala el doctor.
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