Crónica

Salud cardiovascular en la menopausia

Por la disminución de los niveles de estrógeno, se pierde el efecto protector de las arterias, aumentando el riesgo de enfermedades del corazón.

¿Periodos irregulares, cambios de humor, problemas de sueño, sofocos y más de 40 años? Es probable que se esté iniciando el camino hacia la menopausia, que marca el final del ciclo menstrual de la mujer.

La edad promedio está en torno a los 50 años, pero el cuerpo empieza a experimentar cambios hormonales desde antes, en la fase denominada perimenopausia. La causa de los síntomas es la fluctuación del nivel de estrógenos, que es la principal hormona femenina.

La doctora Soledad Vallejo, presidenta de la Sociedad Chilena de Climaterio, Sochiclim, señala que el estrógeno es vasodilatador y tiene un efecto protector de las arterias. Por eso, las mujeres tienen menos riesgo cardiovascular.

“Pero con la llegada de la menopausia, al disminuir los niveles de estrógeno, se pierde esa protección. Es por eso que después de los 60 años, se equipara el riesgo cardiovascular con el de los hombres”, agrega.

La principal causa de muerte en Chile son las enfermedades al sistema circulatorio.

A esto se suma que, entre las mujeres de 65 años y más, el riesgo cardiovascular llega al 16,53%. Esta prevalencia es mucho más alta que el  4,01% que registran las mujeres de 45 a 64 años, de acuerdo con datos del Ministerio de Salud.

Los cambios en el estilo de vida pueden desempeñar un papel muy importante a la hora de aliviar los síntomas de la menopausia.

Los riesgos de salud, en especial el cardiovascular, se pueden prevenir si se utiliza terapia de reemplazo hormonal tempranamente, para proteger las arterias.

El cuerpo empieza a perder calcio a partir de los 30 años y esta pérdida se acelera durante la menopausia, con la fluctuación de estrógenos. Por eso, se recomienda incluir calcio, vitamina D, vitamina K, selenio, magnesio y betacaroteno en su dieta para mejorar su densidad mineral ósea.

Es esencial, además, acceder a fuentes de información adecuadas sobre la menopausia, mantener conversaciones sinceras sobre el propio cuerpo, compartir experiencias y escuchar las realidades vividas por otras mujeres.