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Medicina nuclear abre una nueva alternativa para el cáncer de próstata

La teragnosis es una terapia mucho más dirigida, enfocada en las células tumorales y con menor impacto sobre el resto del organismo.

El cáncer de próstata sigue siendo uno de los principales problemas de salud masculina a nivel mundial. En Chile, es la segunda causa de muerte por cáncer en la población masculina. Según estimaciones de Globocan, en 2022 se registraron 9.678 nuevos casos y 2.703 muertes asociadas a esta enfermedad, lo que refuerza la necesidad de fortalecer el diagnóstico oportuno y el acceso a terapias más precisas.

En este contexto, la medicina nuclear está ocupando un rol cada vez más relevante. Esta especialidad utiliza material radioactivo en dosis controladas para diagnosticar y tratar enfermedades. En oncología, ha permitido avanzar hacia terapias más dirigidas, basadas en características moleculares específicas del tumor.

Uno de los avances más relevantes en este ámbito es la teragnosis, una estrategia que combina diagnóstico y tratamiento a partir de un mismo blanco molecular. En cáncer de próstata, esta aproximación se basa en la proteína PSMA, presente en altas concentraciones en la mayoría de los tumores prostáticos. Mediante un examen PET-PSMA, los especialistas pueden identificar si el paciente expresa esta proteína y determinar si puede beneficiarse de una terapia dirigida con radiofármacos.

“La teragnosis permite ver lo que estamos tratando. Es una terapia mucho más dirigida, enfocada en las células tumorales y con menor impacto sobre el resto del organismo”, señala   el doctor Danny Mena, médico nuclear y presidente de la Fundación UroTeraglatam.

No todos los tumores se comportan igual ni expresan las mismas características moleculares, por lo que herramientas como el PET-PSMA son clave para definir en qué casos esta alternativa puede ser efectiva. La evidencia clínica, además, ha permitido que estas terapias, inicialmente utilizadas en etapas más avanzadas, comiencen a avanzar progresivamente hacia momentos más tempranos del tratamiento.

 “El objetivo más importante es prolongar la vida, pero también generar el menor impacto posible en la vida diaria del paciente respecto a otros tratamientos sistémicos. En muchos casos, disminuye el dolor y pueden retomar actividades que habían dejado. En la práctica clínica, muchos reciben esta terapia y vuelven a su casa el mismo día, manteniendo en buena medida su rutina habitual”, afirma el especialista.

Pese a estos avances, el principal desafío en América Latina sigue siendo el diagnóstico tardío. Parte de esta realidad responde a barreras culturales que aún persisten en torno a la salud masculina, como el temor a consultar o la postergación de controles preventivos. Sin embargo, hoy existen herramientas simples y accesibles, como el examen de antígeno prostático específico (PSA), que permiten detectar alteraciones antes de que aparezcan síntomas y ampliar las posibilidades de tratamiento oportuno.

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