Cuando las personas entienden qué están tomando, por qué lo toman y cuáles son las alternativas existentes, participan de manera más activa en el cuidado de su salud y toman decisiones con mayor seguridad.
Cuando una persona recibe una receta médica es común que surjan dudas al momento de comprar un medicamento. ¿Es mejor elegir el producto original? ¿Los genéricos funcionan igual? ¿Qué significa que sea bioequivalente?
Estas son algunas de las preguntas más frecuentes entre los pacientes. Por ello, especialistas destacan la importancia de fortalecer la educación sanitaria.
Óscar Andrades, químico farmacéutico y director técnico de Farmoquímica del Pacífico, destaca que «cuando las personas entienden qué están tomando, por qué lo toman y cuáles son las alternativas existentes, participan de manera más activa en el cuidado de su salud y toman decisiones con mayor seguridad».
Los medicamentos innovadores son aquellos desarrollados originalmente por un laboratorio farmacéutico tras un largo proceso de investigación, desarrollo y estudios clínicos. Se trata del producto que primero llega al mercado con un determinado principio activo y que sirve como referencia para futuras alternativas terapéuticas.
Generalmente, estos medicamentos cuentan con protección de patente durante un período determinado, lo que impide que otros laboratorios fabriquen versiones equivalentes mientras ésta se encuentre vigente.
Una vez que la patente del medicamento innovador expira, otros laboratorios pueden elaborar medicamentos que contienen el mismo principio activo, dosis y forma farmacéutica. Estos son conocidos como medicamentos genéricos. Su principal característica es que buscan ofrecer una alternativa terapéutica más accesible para los pacientes, manteniendo el mismo ingrediente activo responsable del efecto farmacológico.
Por otra parte, la bioequivalencia es una condición adicional que puede tener un medicamento y que busca demostrar que se comporta de manera similar al producto de referencia dentro del organismo.
En Chile, la Política de Bioequivalencia comenzó a consolidarse en 2009 con la aprobación del primer medicamento bioequivalente. Desde entonces, el Instituto de Salud Pública (ISP) ha impulsado la evaluación y certificación de estos productos, permitiendo que los pacientes tengan acceso a alternativas terapéuticas que han demostrado cumplir con los mismos estándares de eficacia y seguridad que los medicamentos innovadores.
«Es importante entender que genérico y bioequivalente no son sinónimos. Un medicamento puede ser genérico y además contar con certificación de bioequivalencia. La diferencia está en que la bioequivalencia implica evidencia adicional sobre el comportamiento terapéutico del producto», explica el especialista.
Una de las principales recomendaciones para reconocerlos es revisar cuidadosamente el envase y consultar con el químico farmacéutico ante cualquier duda.
En Chile, los medicamentos bioequivalentes cuentan con una identificación específica autorizada por el Instituto de Salud Pública (ISP), mientras que la información sobre el principio activo se encuentra disponible tanto en el envase como en el folleto informativo.
A medida que el sistema de salud continúa promoviendo el acceso a tratamientos eficaces y asequibles, comprender las diferencias entre medicamentos innovadores, genéricos y bioequivalentes se vuelve una herramienta clave para que los pacientes ejerzan un rol más activo e informado en el cuidado de su salud.
¿Conoces las diferencias entre medicamentos innovadores, bioequivalentes y genéricos?
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