Las frutas y las verduras con alto contenido de agua, como los pepinos, los tomates y la sandía, deben considerarse en un plan de alimentación para prevenir su aparición.
Se calcula que 1 de cada 10 personas tendrá cálculos renales en algún momento de su vida. Estos no solamente son dolorosos, sino que conducen a complicaciones graves que pueden requerir hospitalización y hasta cirugía.
Lo positivo es que son prevenibles de una manera sencilla: ingiriendo los alimentos correctos.
Ivan Porter II, nefrólogo de Clínica Mayo de Estados Unidos, explica que el plan de alimentación adecuado debe incluir las frutas y las verduras con alto contenido de agua, como los pepinos, los tomates y la sandía, que también tienen citrato.
«Estos alimentos inhiben naturalmente los cálculos renales y pueden impedir que en el futuro se formen. Se sabe que la proteína de origen animal está relacionada con mayor riesgo, por lo que una manera de evitar la producción de más cálculos es limitando la ingesta de carne», agrega el especialista.
Algunos alimentos, como las espinacas y el ruibarbo, tienen niveles altos de oxalato y deben evitarse también.
«Muchos alimentos de hoja verde, que realmente son buenos para la salud, pueden afectar negativamente sobre los cálculos. Pero una manera de remediarlo es ingiriendo algo que contenga calcio junto con esa comida, de modo que añadir queso a las espinacas podría ser buena idea», recomienda el doctor Porter.
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