Si bien en Chile la tasa de embarazo adolescente ha disminuido, se observa un aumento importante en las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS).
El regreso a clases no solo marca el inicio de un nuevo año académico, sino también una oportunidad clave para fortalecer la formación de niños, niñas y adolescentes en educación sexual integral (ESI).
Actualmente, Chile presenta una de las tasas de embarazo adolescente más bajas de América Latina y el Caribe, con una drástica disminución en la última década. El censo 2024 registró 11.633 mujeres entre 15 y 19 años con hijos/as, representando el 2% de las mujeres en ese tramo etario.
Sin embargo, hay otras alertas relevantes, como Chile enfrenta un aumento significativo en este tema, con más de 13 mil casos anuales registrados por el Ministerio de Salud, aunque otras estimaciones sugieren cifras mucho mayores (hasta 65 mil).
La sífilis lidera las ITS con el 50% de los casos notificados, seguida por el VIH y la gonorrea, afectando mayoritariamente a jóvenes de 20 a 39 años.
Victoria Cancino, matrona de DKT Chile, señala que abordar estos contenidos en el entorno escolar no es opcional, sino esencial. “La educación sexual debería estar dentro de una malla curricular. No solo hablamos de sexualidad en sí, sino de identidad, autocuidado, relaciones sanas y salud mental. Mientras antes se aborde, mejor preparados estarán nuestros adolescentes para tomar decisiones informadas”.
La evidencia demuestra que una educación sexual adecuada contribuye a:
-Prevenir embarazos no planificados.
-Reducir infecciones de transmisión sexual (ITS).
-Fomentar relaciones afectivas sanas y respetuosas.
-Promover el conocimiento y aceptación del propio cuerpo.
-Apoyar la salud mental y la construcción de identidad.
Para incluir la educación sexual en el retorno al aula se puede considerar:
– Incorporarla formalmente en la malla curricular, con contenidos adecuados según la edad de los estudiantes. Desde edades tempranas se puede hablar de higiene, autocuidado y respeto y luego avanzar progresivamente hacia temas más complejos como anticoncepción.
– Generar una normativa clara y transversal. Actualmente, depende del criterio o permisividad de cada establecimiento, especialmente en contextos municipales o con distintos tipos de financiamiento.
-Trabajar con un enfoque multidisciplinario. La educación sexual integral requiere la participación de distintos profesionales, como matronas, psicólogos, orientadores y docentes.
Educación sexual en el retorno al aula
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