En Chile, el acceso a esta intervención se amplió con la incorporación del Bono PAD de Fonasa para reconstrucción de pared abdominal.
La reconstrucción corporal y el bienestar integral de los pacientes es una etapa más en el tratamiento de la obesidad luego de una cirugía bariátrica. Y es que para muchas personas este proceso no termina con la pérdida de peso, sino cuando logran recuperar funcionalidad, comodidad y confianza en su vida cotidiana.
En ese contexto, la abdominoplastia ha cobrado un rol cada vez más relevante. Tras una baja importante de peso, el exceso de piel y la flacidez abdominal pueden generar molestias físicas, dificultades para realizar actividad física, irritaciones cutáneas como el intertrigo y un fuerte impacto en la autoestima.
En Chile, el acceso a esta intervención se amplió con la incorporación del Bono PAD de Fonasa para reconstrucción de pared abdominal. Este beneficio permite a afiliados que cumplen determinados requisitos clínicos acceder a la cirugía en prestadores privados en convenio, con un copago conocido y cobertura definida.
Este mecanismo ha permitido que muchas personas que antes veían esta alternativa como algo inalcanzable puedan completar una etapa de recuperación que, en muchos casos, comenzó varios años antes. Se exige un IMC > 30 (o > 25 si el paciente tiene entre 55 y 65 años) más un pliegue abdominal que cuelgue al menos 5 centímetros por debajo del pliegue inguinal.
Según datos del grupo Interclínica, este tipo de procedimientos aumentó un 281% durante el último año en su red de establecimientos en cinco regiones del país.
El doctor Enrique Donoso, director médico de Los Carrera Interclínica, plantea que esta intervención busca corregir las secuelas físicas que deja la obesidad.
«La piel cumple funciones protectoras y de soporte. Cuando existe un exceso importante de tejido abdominal, aparecen problemas como irritaciones crónicas, dificultades para la higiene, limitaciones para hacer ejercicio e incluso alteraciones en la postura. La cirugía busca corregir esas secuelas y favorecer una mejor calidad de vida», acota.
La abdominoplastia requiere una evaluación médica completa y expectativas realistas. Los equipos clínicos consideran el estado nutricional del paciente, la estabilidad de su peso, las enfermedades asociadas y sus condiciones generales de salud antes de indicar el procedimiento.
«No todas las personas son candidatas para esta cirugía. Generalmente, hablamos de pacientes que han recorrido un camino largo, muchas veces después de años de obesidad o de una importante baja de peso. La abdominoplastia no reemplaza ese esfuerzo ni es un atajo, es una etapa más dentro de un proceso de recuperación que exige compromiso, estabilidad y preparación médica», explica Patricia Canales, psicóloga bariátrica de Cordillera Interclínica.
Además, la recuperación implica cuidados específicos y un período de adaptación que puede extenderse varias semanas, con controles médicos y restricciones temporales para algunas actividades.
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