Los centímetros pueden ser un indicador de la salud. Si un niño crece con una velocidad estable, quiere decir que es sano, en caso contrario podría haber un problema con la hormona del crecimiento o una complicación nutricional que debe ser atendida.
Que los hombres crecen hasta los 21 años y las mujeres dejan de hacerlo cuando les llega la menstruación es una de las principales creencias populares relacionadas con el crecimiento infantil
La doctora Carolina Loureiro, endocrinóloga pediátrica de Endoplus, explica que las niñas pueden aumentar su estatura entre 5 a 7 centímetros cerca de dos años después de la primera menstruación (menarquia), si bien la velocidad con la que crecen es un poco más lenta, mientras los varones no crecen de manera fija hasta los 21 años, sino que va a depender de la edad de sus huesos y si es concordante con la pubertad, culminando entonces entre los 17 a 18 años.
La velocidad de crecimiento se refiere a los centímetros que crece un niño en un año y no es algo constante a lo largo de la infancia. En términos generales, se pueden observar tres periodos: uno de gran crecimiento hasta los dos o tres años de vida; otro de crecimiento más lento y estable desde esa edad hasta el inicio de la pubertad y, por último, uno de gran crecimiento en la época puberal, coincidiendo con el llamado “estirón”.
Es importante cuantificar la velocidad de crecimiento, dado que es un indicador de la salud y el estado general en la niñez. Para la especialista, si un niño crece con una velocidad de crecimiento estable, quiere decir que es sano. En cambio, si dicha velocidad va cambiando, se puede estar ante un problema con la hormona del crecimiento o un problema nutricional que debe ser atendido.
Radiografía de la mano
La edad ósea es una medida del grado de maduración esquelética de un niño. Su evaluación se realiza mediante el uso de la radiografía de carpo (mano) y muñeca y es un procedimiento efectivo para diagnosticar ciertas enfermedades y determinar el mejor momento para un tratamiento como, por ejemplo, en niños con retraso en el crecimiento y pubertad precoz.
Según la doctora Loureiro, la radiografía de mano es una herramienta predictiva de la estatura adulta o talla final que tendrá un niño. Por ello, es relevante que los padres y cuidadores consulten a los especialistas para aclarar mitos relacionados con el crecimiento infantil.
“Es difícil para los papás darse cuenta por sí solos si su hija o hijo está creciendo de manera adecuada, porque cada edad tiene una proyección de aumento en centímetros diferente que aplica para cada infante en particular y también varía si es hombre o mujer”, aclara
Por ello, se debe asistir a los controles, por lo menos una vez al año. Y en el caso de ver que en relación con sus pares el niño está creciendo menos, la recomendación es efectuar un control extra. Consultar al pediatra o al endocrinólogo infantil de manera oportuna y precoz, porque esa decisión facilitará que el especialista pueda identificar si hay un trastorno en el crecimiento.
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