Dormir es esencial para mantener la salud y la energía diaria, pero durante los meses de invierno, lograr un descanso reparador puede volverse un verdadero desafío.
Las bajas temperaturas que se sienten en gran parte del país durante los meses más fríos, no solo afectan nuestras rutinas diarias, sino que también pueden interferir en el sueño, impidiendo que el descanso sea el apropiado.
Según el doctor Nicolás Bastián, de Clínica Tarapacá Interclínica, para que el cuerpo pueda iniciar adecuadamente el ciclo de sueño necesita que la temperatura corporal descienda de manera natural. Sin embargo, si el ambiente está muy frío, este proceso se interrumpe, dificultando la conciliación y el mantenimiento del sueño profundo.
«El frío genera incomodidad física que se traduce en vueltas en la cama, despertares en la madrugada o incluso insomnio», comenta.
La temperatura ideal para dormir debe mantenerse entre 15 y 19 grados Celsius, ya que este rango favorece la regulación de la temperatura corporal y permite al cuerpo entrar en las fases más profundas del sueño, que son las que permiten una real recuperación física y mental.
Cuando el cuerpo no descansa de forma adecuada pueden aparecer síntomas como fatiga, irritabilidad, falta de concentración y disminución del rendimiento intelectual, lo que impacta en labores como el trabajo o los estudios.
«A largo plazo, la falta de un sueño reparador se ha vinculado con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades como hipertensión, diabetes, obesidad, afecciones cardiovasculares e incluso un debilitamiento del sistema inmune», añade el médico.
Recurrir a sistemas de calefacción durante la noche puede ser una solución para mantener un ambiente confortable, pero es importante hacerlo de forma segura. También se debe considerar el uso de ropa de cama adecuada para mantener el calor corporal.
«Es importante encontrar un equilibrio al momento de abrigarse para dormir, de modo que estemos cómodos y podamos movernos con libertad durante la noche. Esto es especialmente relevante en el caso de niños y bebés, ya que un exceso de abrigo o el uso de telas que provocan sudoración pueden generar incomodidad y dificultades al descansar», explica el doctor Luis Galilea, de Nueva Clínica Cordillera Interclínica.
Si a pesar de tomar medidas como ventilar de forma segura, un abrigo correcto y mantener una adecuada temperatura en la habitación, persisten problemas como insomnio, cansancio excesivo, dolores musculares o articulares, sensación de frío intenso, ansiedad, síntomas depresivos o problemas respiratorios durante la noche, es importante consultar con un profesional de la salud.
«Acudir con un médico especialista a tiempo puede ayudar a identificar condiciones subyacentes como la apnea del sueño, trastornos de ánimo relacionados con la estación o alteraciones del ritmo circadiano. Dormir bien no es un lujo, es una necesidad que influye de forma directa en nuestra salud física, emocional y en nuestra calidad de vida», subraya el doctor Galilea.
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