Se estima que en 2050 esta enfermedad podría superar a tres mil muertes por año y entre los factores críticos se mencionan las mayores demoras en el sistema público, en regiones y en los sectores de menores ingresos.
En Chile, el cáncer de mama representa un desafío sanitario de gran magnitud. Es la principal causa de mortalidad por cáncer en las mujeres y se diagnostican 15 nuevos casos cada día. Además, aunque en menor frecuencia, también afecta a hombres.
A este escenario se suman las demoras en el sistema de salud, desde la sospecha diagnóstica hasta el inicio del tratamiento, lo que complica el panorama para los pacientes.
Durante el evento Breast Cancer Summit en Viña del Mar -organizado por AstraZeneca- el doctor Benjamín Walbaum, oncólogo de la Pontificia Universidad Católica de Chile, informó que la mayoría de sus pacientes con cáncer de mama en Chile tienen más de 50 años, con un promedio de edad entre los 57 y 60 años. Sin embargo, puede afectar a cualquier edad
Esta realidad resulta preocupante ante la tendencia al alza en la mortalidad. De acuerdo con un estudio reciente de la Universidad de Tarapacá, las defunciones podrían aumentar en un 67% hacia 2050, alcanzando las 3.162 muertes al año si no se modifican las tendencias actuales.
El doctor español José Ángel García-Sáenz, jefe de la Unidad de Tumores de Mama del Hospital Clínico San Carlos en Madrid, subrayó la urgencia global al mencionar que en el mundo hay un caso cada 13 segundos.
De acuerdo con los especialistas, Chile aún tiene tareas pendientes, como la falta de un programa de screening formal y la inequidad territorial.
“Cuando uno sale de Santiago o de las grandes ciudades, hay pocos lugares en donde las pacientes pueden tratarse la patología de forma íntegra”, plantea el doctor Walbaum.
La brecha entre las normativas y la realidad de las pacientes es crítica. Aunque la patología está cubierta por el GES desde 2005 -garantizando 45 días para diagnóstico y 20 a 30 días para iniciar tratamiento-, la experiencia es distinta.
Un estudio publicado en 2024 por Medwave reveló que los tiempos entre exámenes y entrega de resultados, varían de 1 a 365 días en el país, con mayores demoras en el sistema público, en regiones y en los sectores de menores ingresos.
La doctora Militza Petric, cirujana oncóloga de la Clínica Universidad de los Andes y especialista en cáncer de mama, señaló que “cuando llegamos tarde a la detección, el cáncer de mama suele diagnosticarse en etapas más avanzadas. Esto implica cuadros más complejos, tratamientos más difíciles y, muchas veces, garantías GES que ya han vencido, perdiendo la oportunidad de un manejo óptimo. En cambio, un diagnóstico precoz permite actuar a tiempo, ofrecer mejores alternativas terapéuticas y enfrentar la enfermedad con mayores posibilidades de éxito”.
Al respecto manifestó que la educación de la población, la consulta precoz, realizarse la mamografía y la derivación oportuna de los casos sospechosos desde la atención primaria de salud son esenciales para que las personas tengan acceso y sean atendidas por los especialistas.
En este sentido, el doctor García-Sáenz acotó que en España, gracias al diagnóstico precoz, la investigación y los tratamientos, el 83% de las mujeres que se diagnostican con cáncer de mama sobrevive más allá de cinco años.
La importancia del ejercicio
Un estudio del National Cancer Institute de Estados Unidos, entidad que revisó múltiples análisis epidemiológicos, concluyó que las mujeres físicamente activas presentan entre un 12% y un 21% menos riesgo de desarrollar cáncer de mama en comparación con mujeres sedentarias. La explicación estaría relacionada con distintos efectos biológicos que produce el ejercicio en el cuerpo. Entre ellos, la regulación hormonal, la disminución de procesos inflamatorios y la mejora del funcionamiento metabólico e inmunológico.
Asimismo, investigadores del Exercise Medicine Research Institute de Edith Cowan University, en Australia, realizaron un estudio donde observaron que una sola sesión de ejercicio de alta intensidad generó la liberación de sustancias musculares llamadas mioquinas, las cuales ayudaron a reducir el crecimiento de células de cáncer de mama en laboratorio.
A esto se suman otros beneficios ampliamente estudiados que han asociado la actividad física con menores niveles de ansiedad, estrés y síntomas depresivos, además de mejoras en la calidad del sueño, energía diaria y bienestar emocional.
Incluso la Organización Mundial de la Salud ha advertido que el sedentarismo es actualmente uno de los principales factores de riesgo para enfermedades no transmisibles a nivel global, vinculándose con patologías cardiovasculares, diabetes tipo 2 y distintos tipos de cáncer.
En ese contexto, especialistas en entrenamiento y salud coinciden en que el ejercicio ya no puede entenderse únicamente como una herramienta estética o deportiva. Hoy también forma parte de las estrategias preventivas y de bienestar a largo plazo.
Renato Vargas Caks, gerente técnico de la Academia WFitness, explicó que “el desafío actual no es solo que las personas comiencen a entrenar, sino que logren mantener hábitos sostenibles en el tiempo, disfrutando el movimiento y comprendiendo el impacto real que puede tener el ejercicio sobre su salud física y emocional”.
La preocupante realidad del cáncer de mama en Chile
Leer juntos para crecer más seguros
Mitos sobre el hipotiroidismo
Padres no reconocerían problema de peso en sus hijos
Cómo la ficción ayuda a niños y adolescentes a hablar de sus emociones
Cirugías bariátricas al alza
Las otras enfermedades que aumentan durante el invierno
Medicina nuclear abre una nueva alternativa para el cáncer de próstata
Cómo adaptar una vivienda para adultos mayores